Lilia O’Hara
El pasado jueves 28 de mayo acudí a la presentación del libro de Alberto Merino, La orden. Hacía tiempo que no iba a este tipo de eventos y resultó ser una noche muy agradable por varias cosas.
Primero, Merino es un colega periodista, aunque de momento trabaja como agregado de Prensa y Turismo del Consulado General de México en San Diego. Eso explica el amplio número de colegas que fueron a la presentación, que tuvo lugar en la biblioteca pública de Coronado. El gremio en San Diego tiende a ser solidario en la región. También asistieron familiares y amigos del autor. En la sala seguían agregando sillas conforme avanzaba el tiempo, casi llegando al centenar de asistentes.
El libro, una obra de 295 páginas, ha sido publicado por la mexicana Editorial Thánatos. La sinopsis oficial dice que la obra trata de que, a mediados de la década de los años ochenta en la capital de México, dos jóvenes idealistas intentan ayudar a un grupo de niños pobres rescatados de las calles por un sacerdote aparentemente comprometido con la causa. Aunque sus intenciones son nobles, su entusiasmo choca con una realidad mucho más compleja de la que imaginaron y al final quedan marcados por una dramática lección que cambiará sus vidas.
Los presentadores del libro fueron la embajadora y cónsul general de México en San Diego, Alicia Kerber Palma; la periodista binacional Estephanía Báez; y el agregado cultural del mencionado consulado, Gaspar Orozco. Báez le hizo preguntas a Merino que ayudaron al público a entender los retos de que un periodista pueda escribir de hechos reales, por ejemplo. La orden, dijo Merino, es memoria histórica, pero algunos nombres han sido cambiados para evitar conflictos.
La embajadora Kerber dijo que admiraba la habilidad de Merino para encontrar historias que narrar en diferentes circunstancias en la ciudad que habita, a pesar de las exigencias diarias de su profesión. Comentó que Merino observa las circunstancias con curiosidad y con sensibilidad y eso le permite captar lo que pasa desapercibido para el visitante ocasional.
En respuesta a otra pregunta de Báez, el autor contó que le ha llevado unos 25 años escribir el libro, dado que surgió como un ejercicio escolar. Luego, conforme su experiencia, primero como reportero y luego como diplomático, fue avanzando, poco a poco iba agregando capítulos a la historia.
Orozco señaló que no hay libro de ficción que no esté realmente hablando de la realidad. En el caso de La orden, los hechos que se narran están anclados en la realidad que Merino ha ido cubriendo o conociendo en diferentes ciudades, sobre todo en lugares fronterizos.
Otro aspecto que tanto Báez como Kerber mencionaron es el retrato de la cultura popular que Merino logra capturar en su obra. Su narrativa llevará al lector a reconocer lugares, sonidos e incluso aromas que han marcado cierta etapa histórica en Tijuana y en San Diego.
Como periodista acostumbrado a lidiar con la dureza de la realidad y, a pesar del marco cultural e histórico que la obra presenta, a juzgar por los comentarios de los presentadores, La orden también registra historias crudas de migración, trata de personas y otros temas que están ligados a la vida fronteriza.
Por el momento, el autor está buscando los mejores medios de distribución para la obra y, a su debido tiempo, anunciará en dónde puede adquirirse el libro.