Lilia O’Hara
Ir a ver una película de Spider-Man presupone que uno verá acción. Bien, esto se cumple en Spider-Man: Brand New Day. La premisa aquí es que, para Peter Parker, luchar contra el crimen a tiempo completo como Spider-Man en un mundo que no lo recuerda —y la presión de ver cómo sus antiguos amigos siguen adelante sin él— desencadena un cambio que quizá no tenga el poder de controlar. Pero esa transformación podría ser también lo único capaz de detener una nueva e impactante amenaza para la ciudad y para sus seres queridos: un poderoso villano que nadie puede siquiera ver. Puede que el mundo haya olvidado a Peter Parker, pero él no los ha olvidado.
En las primeras secuencias del filme se disfruta de la acción en pleno del héroe. Podemos verla con todos los recursos de la tecnología actual al servicio del entretenimiento: secuencias que ilustran con alta calidad el trabajo que el Hombre Araña ha estado llevando a cabo mientras sus amigos, Ned y MJ, están por terminar la universidad y se preparan para iniciar una vida profesional sin acordarse de su entrañable amigo de la adolescencia.

Luego, las cosas cambian de tono. Es aquí donde Spider-Man: Brand New Day se adentra en un tema de salud mental sin decirlo; que quede claro, nadie diagnostica a nadie ni hay psicólogos involucrados, y sin embargo, podemos ver a Parker vivir una transformación interna. Lo interesante es que el dilema en el que se encuentra este joven personaje refleja la situación de una o varias generaciones en la vida real.
La gente vive enfocada en trabajar, en hacer lo que tiene que hacer y, además, en hacerlo bien. Muchas veces el precio que se paga es alto, sobre todo en el aspecto emocional. Poco a poco, el esparcimiento, el descanso e incluso las personas queridas y las relaciones con ellas se vuelven tenues, y su espacio llega a ser ocupado por la soledad. Se puede estar bien mientras se trabaja, pero con el tiempo incluso ese aspecto de la vida empieza a resentir las consecuencias del aislamiento.
Pero aclaro, Spider-Man: Brand New Day no es un drama —o quizá un poco— y no todo el tiempo gira en torno a Peter Parker. Cuando el nuevo villano de esta historia empieza a revelarse, hay otra jornada emocional que el espectador recorre acompañando a este personaje, cuyos dilemas tienen cierto paralelismo con los de Parker.
En cuanto a la historia de amor entre Peter Parker y MJ, lo que se puede decir es que no hay nada concluso ni concreto todavía.

Esta película está bien lograda porque termina siendo redonda. Incluye mucha acción, con secuencias increíbles, emociones y personajes entrañables, divertidos y ambivalentes. Como en el mundo real, no todo es blanco y negro.
Las actuaciones son buenas. El reparto es de calidad comprobada: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Jon Bernthal, Sadie Sink, entre otros. Destaca el trabajo del director Destin Daniel Cretton, quien logra mantener el equilibrio entre todos los elementos que conforman la película.
Spider-Man: Brand New Day es un buen reflejo de los tiempos modernos. Refleja tanto las posibilidades tecnológicas como los dilemas sociales e individuales de la gente.
Se estrena hoy en salas de cine.
